Miedo a las casas enormes

January 7th, 2008

Mi familia siempre ha sido poca, la mayor parte  reside en  diferentes ciudades de España, unos cuantos en Madrid. Por eso cuando niño, vivía siempre a la espera de visitar a mis abuelos en su hermosa casa de Zaragoza, que además de inmensa, estaba llena de gente que revoloteaba  los pasillos y las puertas durante todos los días. Estaban mis tíos de Almería que también los visitaban en vacaciones, mis primos y los dos san bernardos enormes que cuidaban a todos, o que todos los cuidaban porque eran los engreídos de esa casa.

 

Pero la felicidad de estar rodeado de tanta gente acababa los fines de semana extrañamente. Todos abandonaban la casa. Mis tíos partían a Barcelona puntualmente cada viernes en la noche llevándose a mis  tres primos, mis padres  me dejaban solo con los san bernardos y con la nana, porque ellos se iban con mis abuelos a un  centro recreativo al que preferían no llevarme, porque era un lugar para juegos aburridos de adultos, decía mi madre.

 

Y entonces la enorme casa de dos pisos y con infinidad de ventanas, puertas y corredizos dejaba de  ser  bonita. Se convertía en una  tertulia tétrica  de raros sonidos y sombras. Mi habitación estaba en la segunda planta y debía recorrer todo el pasadizo para llegar a ella. La nana dormía fuera de la casa, en un cuarto construido especialmente para ella a unos metros del patio. Cuando nos quedábamos solos, ella se la pasaba durmiendo. Tango y Cash, los dos san bernardos, me acompañaban dentro de la casa. Ellos también se la pasaban durmiendo.

 

Entonces la resignación por  la soledad de esas horas se apoderaba  completamente de mí. Y el miedo también, cuando a la tarde desempolvaba todos los rincones de la casa buscando algo con qué divertirme y encontraba a cambio ruidos extraños y sombras  maléficas formadas por las cornisas y  ramas de los árboles apostados a las ventanas. La propiedad de mis abuelos había pertenecido anteriormente a mis bisabuelos, era antigua y  había sido vendida originalmente por una familia de irlandeses  resididos en España a fines del siglo XIX.

 

Solo atinaba a sentarme sobre el inmenso sofá gris de la sala, con Tango  y Cash dormidos a mis pies, solía contemplar la majestuosa soledad con que la casa se cubría por completo al caer la noche. Lo detestaba y dentro de mí me prometía  repetitivamente que de grande iba vivir en un lugar pequeño, que de grande iba a conservar a los dos perros o en todo caso iba a tener dos iguales con los mismos nombres. Me prometía también, mientras  el viento de la noche azotaba las ventanas  y me ponía la piel de gallina, que nunca iba a contar con una nana tan vieja que se la pasase  todo el tiempo durmiendo.

 

Será por eso que  no me gustan las casas grandes ahora, será por eso que detesto la idea de vivir en una casa fuera de la ciudad y prefiero un buen apartamento o una casa pequeña que no esconda tantas sombras en la penumbra. Lamentablemente los recuerdos y las experiencias que de niños tenemos, influyen mucho en nuestras de decisiones de adultos. Ahora vivo en un apartamento cómodamente, pero no tengo perros. A Tango y Cash me los prohibieron en el último párrafo del contrato.

 

 

CON EL CABLE AL CUELLO EN EL INTERIOR DEL INMUEBLE

January 2nd, 2008

Al momento mismo de comprar una casa, nadie o casi nadie tiene la idea fija en la mente de que lo está haciendo para que albergue la celebración de una fiesta especial. En esos momentos la mente está puesta en el albergue de nuestra familia, en su seguridad y su comodidad. Sin embargo, esto no quita que en el tiempo, ya más asentados, decidamos realizar una fiesta en casa y creo que todos alguna vez hemos decidido organizar una reunión o una fiesta con motivo de la llegada del nuevo año. En efecto, es una fecha propicia para organizar un evento y que no fracase ya que todo el mundo quiere una fiesta en año nuevo y si es gratis mucho mejor. De esta forma lo único que resta es hacer unas cuantas llamadas y soltar a quema ropa nuestra idea. Generalmente los amigos y vecinos encajan bien esta iniciativa y prometen estar presentes en nuestro inmueble para celebrar junto a nosotros la despedida del año viejo y la llegada del 2008.

Si nosotros estamos ofreciendo nuestra casa, es lógico que cada invitado se sienta en libertad de traer el trago que desee para brindar y así se lo hacemos saber. Una cena para varios invitados sería costosa y es mejor ofrecer bocaditos. Por supuesto, anunciamos todas estas intenciones a los invitados para que después no haya decepciones. Quizá algunos acudan pensando encontrar una cena fastuosa y sería fatal que quedarán desairados. Este año, en la fiesta que decidí dar en mi casa por el año nuevo, experimenté con esta fórmula y la verdad resultó muy efectiva. No estamos hablando de chavales sino de gente ya madura que sabe sopesar muy bien las cosas y son conscientes de que el anfitrión está poniendo su inmueble a disposición y ofreciendo unos cuantos bocaditos de cortesía. Ya es tarea de ellos completar la celebración y traer la bebida y comida que crean conveniente. Establecidas las reglas, sólo queda ultimar algunos detalles de la decoración y escoger la música que sonara ese día. Justamente en este último punto se me presentó un problema, quizá por un exceso de confianza de mi parte.

Efectivamente. Corría el domingo 30 y ya las invitaciones estaban cursadas, el inmobiliario decorado y simplemente estábamos en compás de espera. Fue así que decidí probar la música y empezar a ordenar las carpetas de música en el ordenador, separándolas por género. Era una operación sencilla y gratificante que supuse no demandaría mayor esfuerzo. Arranqué con el proyecto a eso de las nueve de la mañana de aquel domingo y terminé a eso de las seis de la tarde. Para tal selección, únicamente me guié con los parlantes pequeños que tiene el ordenador pensando en finalmente conectar el amplificador del equipo grande a la computadora. Tomé una merienda antes de hacer dicho cambio, quería tener el estómago lleno pues sabía que iba a tardar un tanto en ecualizar bien el nuevo y potente sonido. Para esto, ya hacía buen tiempo que había mandado a fabricar un cable de audio bastante extenso, casi 50 metros, que llegaba desde la posición del ordenador hasta el mueble donde se encontraba el amplificador del equipo de sonido. Todo era cuestión de conectar las terminales de ambos extremos y todo el inmobiliario retumbaría. Como digo, hacía tiempo que no hacía esta conexión, la última vez fue dos meses atrás para el cumpleaños de uno de mis hijos. El enchufado no era nada del otro mundo. Uno de los extremos del larguirucho cable terminaba en un cable de audio típico con dos RCA de color rojo y blanco respectivamente que iba conectado a una de las entradas del amplificador, mientras que el otro extremo del cable encargado de llevar el sonido, remataba en un plus estéreo que se debe conectar a la salida de la tarjeta de sonido del ordenador. Hice las conexiones y encendí ambos aparatos. Aprovechando que me encontraba solo en el inmobiliario y, a sabiendas que la noche del 31 escucharíamos sólo música bailable, decidí hacer mis pruebas de sonido con algo de Hard Rock. Lo primero que puse fue Whitesnake pero me sonó distinto.

Quizá había perdido un poco de ritmo, por estar seleccionando música para bailar –pensé- pero después recordé que debía re ecualizar el sonido pues había pasado a la magia que ofrece el sonido de un amplificador. Hice los ajustes necesarios pero no obtuve mejor respuesta. Algo más sucedía. Cuando presté mayor atención, me di cuenta que el sonido salía por un solo parlante. Eso era, muchos sonidos se perdían en ese proceso. Desconecté todo e hice los descartes del caso, enchufé y desenchufé aquí y allá y el diagnóstico era uno sólo: lo que estaba mal era el cable de conexión. Me tranquilicé porque dentro de todos los males, era el menor. Lo fatal hubiese sido que estuviera mal el amplificador o la tarjeta de sonido del ordenador pues era Domingo 30 y no hubiese tenido tiempo para reaccionar. Fue así que, al día siguiente, me llevé el bendito cable para que lo repararan. El voltímetro del electricista indicó que uno de los canales no estaba transmitiendo correctamente y hubo que recortar un poco y volver a soldar. Lo hizo así y esa misma tarde volví a mi casa a seguir con las pruebas pero comprobé que el problema se había solucionado a medias. Ya había sonido en ambos parlantes pero había que sostener el plus que iba conectado al ordenador manualmente, ya que de lo contrario el sonido de uno de los canales se perdía. Nuevamente salí corriendo a ver al electricista, afortunadamente lo encontré y esta vez volvió a recortar un poco de cable y soldó nuevamente con un plus nuevo. No estaba dispuesto a correr riesgos nuevamente y en el taller mismo hicimos unas cuantas pruebas básicas de sonido. Ahora si había quedado bien.

Eran casi las ocho de la noche y, ahora sí, ya nada podía ser solucionado en caso de falla. Crucé los dedos e hice las pruebas. Excelente trabajo. Ahora sí, todo el inmobiliario retumbaba con la música que se escuchaba muy bien en ambos parlantes. A bañarse y a recibir a los invitados.

LA NAVIDAD TRAJO EL MAL A LA CASA

December 20th, 2007

Los planes a futuro siempre deben estar flotando en nuestras mentes independientemente de la situación económica por la que estemos atravesando. Soy de la idea de que uno debe marcar las etapas en su vida y tener una especie de hoja de ruta de lo que ira haciendo y además debemos efectuar un balance aproximadamente cada cinco años. En mi caso, hacemos esto con mi mujer cada año, hacemos el presupuesto general del año, donde hay espacio para todo, desde la educación de los hijos hasta los viajes hechos por mera diversión. Paralelamente a esto, renovamos o cambiamos algunas cosas a futuro. Por ejemplo, este año decidimos que en un plazo máximo de diez años, ya debemos tener nuestra casa propia, quizá no con el título de propiedad en la mano pero al menos hipotecada y pagando el préstamo hipotecario sin sobresaltos. Sin embargo, a veces se prestan imprevistos que nos obligan a cambiar el giro del asunto. En ese caso no se puede hacer nada, pero ¿Qué sucede cuando el imprevisto se presenta personificado y del lugar de donde uno menos se espera? De igual forma hay que cambiar el rumbo de la idea principal pero no sin antes entrar en agrias discusiones con la pareja y con el o la elemento discordante. En este caso, “el mal” llegó proveniente de los Estados Unidos, la trajo la navidad y se trataba de una ex compañera de escuela de mi mujer. Es una chica llamada Verónica, que no levanta más de metro y medio del suelo, bien dicen que los venenos vienen en frasco chico. Esta ex compañera de escuela de mi mujer trabaja hace muchos años en el mundo de los seguros, de todo tipo, seguros de vida, contra robo o siniestro de inmuebles y de salud. Se marchó de España apenas terminó la escuela, buscando su futuro en el país del Tío Sam.

Al menos yo, no había tenido conocimiento de ella ni por boca de mi esposa ni por las amigas que mi mujer aún frecuenta. Al parecer, la chaparra había dejado a su hijo recién nacido al cuidado de su madre, el joven ahora era un adolescente y Verónica venía para llevárselo con ella a los Estados Unidos. Hasta allí todo bien, pero tuvo que meter las narices donde no le incumbía. Sucede que quien escribe, había trabajado a su vez y por menos de un año como agente de seguros, antes de emigrar al sector inmobiliario. En ese cruento año, me tuve que enfrentar a todo tipo de gente para poder comisionar por la venta de seguros de vida. Me topé con gente de mucho nivel pero bastante engreída que me hacían perder semanas en negociaciones que al final terminaban en nada. También tuve que adentrarme en barrios marginales donde se vendían seguros con una prima bajísima y que poco o nada me ayudaban en subir mi sueldo. Políticas de la empresa que terminaron por desgastarme a mí y a mis zapatos, por lo que decidí abandonar ese trabajo. Era para Rambo o alguien más rudo incluso. Pero, antes de renunciar, le preparé una minuta a mi mujer con un seguro de vida bastante ventajoso. Me esforcé en preparar la mejor combinación posible para ella y sus hijas que figuraban como beneficiarias. En caso de muerte de mi mujer, sus hijas recibirían 60 000 dólares de indemnización. La invalidez por accidente también estaba cubierta por no menos de 30 000 dólares y, aquí viene lo mejor, el seguro tenía rescate. ¿Qué quiere decir esto? Que pasado el tiempo de vigencia de la póliza (30 años en este caso), mi mujer podía solicitar el reembolso de un fondo que se iba actualizando y ganando intereses mes a mes durante todos esos hipotéticos treinta años de vigencia del seguro. Calculé que al final de ese período no iba a recibir menos de 12 000 dólares.

Ahora bien, la tal Verónica llegó con un discurso distinto. De frente a embarrar la póliza que yo con tanta dedicación había preparado para mi mujer, dándole lo mejor y a sabiendas del teje y maneje del mundo de los seguros. El discurso de la “rebajada” se basaba en el prestigio de un seguro norteamericano y en la prima que ascendía a 250 000 dólares. Jugosa cifra. Sí Pero no tenía rescate. Seamos francos, la posibilidad de que mi mujer muera en 30 años es remota. No somos paracaidistas ni alpinistas, tenemos vidas normales y nos conducimos con corrección. ¿Enfermedades? No lo creo, su familia es longeva y nadie se retiró antes de los 80 años de edad. En suma, el éxito de la póliza que ofrecía la arpía se basaba en la muerte de mi mujer. Tenía todo el derecho a sentirme ofendido y por partida doble. Por un lado yo deseaba que mi mujer viviera para siempre y por el otro, vi como pateaban la póliza que conseguí frente a mis ojos. Ah sí, porque todo fue urdido a mis espaldas y apenas ayer me enteré que mi mujer mandó una carta a la compañía de seguros donde trabajé, solicitando la cancelación de su póliza. Una decepción para mí y sólo una comisión más para la pigmea.

Una casa de vacaciones para fin de año

December 12th, 2007

Nada mejor para este fin de año que pasar las fiestas descansando, pasándola de lo  más tranquilo, tratando de olvidar la pesadez de cada día arduo de trabajo o de estudios, aunque en algunos casos, de ambos. Para ello, lo mejor es tratar de alejarse un poco del bullicio del centro de la ciudad, y apartarnos de tanta prisa, ya que aún hay muchas personas que a estas alturas del año están pendientes de sus trabajos y de todas las cosas que nos llevan muchas veces a estresarnos. Y por el otro lado están quienes pueden gozar de cierto periodo de relajamiento, aunque no sea muy largo, pues pronto se tiene que volver a las labores cotidianas de siempre. Sin embargo, el aprovechar las fiestas de fin de año, nos viene muy bien a quienes podemos descansar durante esa época, y sobre todo sin contamos con un lugar al que podamos ir a descansar y a pasar este temporada.

 

Yo, por mi parte, cada vez que se acerca diciembre, sé que se avecina una época extra de descanso, pues en mi trabajo, se suspenden las actividades durante las dos últimas semanas de ese mes, y también durante la primera de enero. Gracias a ello, puedo disfrutar de unas pequeñas “vacaciones extras” que me preparen para afrontar de nuevo toda la temporada de trabajo hasta que se acerque el verano y pueda parar mis estudios y bajar un poco el ritmo en el trabajo. Y tanto en esa época de verano, como en esta época de festividades, me alejo de mi hogar de todo el año para irme a pasar unos días en una casa de vacaciones que hace mucho tiempo compraron mis padres, y que sin embargo ya no usan hace mucho tiempo, pues ahora prefieren salir a conocer nuevo lugares dentro y fuera del país, cada vez que tienen la oportunidad de tener un periodo libre de actividades laborales.

 

Es por ello que yo y unos cuantos amigos más, aprovechamos esa casa cada vez que podemos, para disfrutar así de estar rodeados de tranquilidad. Además la casa es bastante amplia, y muchas veces no nos sirve sólo como casa para vacacionar, sino que organizamos algunas fiestas ahí, ya que durante el año también nos escapamos algunos fines de semana. Esa casa es para nosotros el paraíso. Con sus grandes espacios que me permiten llevar a gran cantidad de amigos para poder pasarla bien.

 

Es por eso, que ahora que se acerca de nuevo el fin de año, sé que una vez más podré salir de mi inmueble aburrido, para ir a la casa de vacaciones que me espera otra vez. Allí pasaré
la Navidad y también el Año Nuevo, junto a algunos amigos y además a mis hermanos, que llegarán después que yo para pasar juntos esas fiestas. Realmente que bueno es poder contar con una casa de vacaciones que sirva para salir de la ciudad cada vez que se tiene la oportunidad. No creo que haya nada mejor en épocas como esta y la del verano. Los que no cuentan con la posibilidad de vivir algo así, tendrían que esperar a que algún día puedan hacerlo, y los que ya lo hacen, pues sigan disfrutando de tener un inmueble así, pues es realmente bueno.

Casas de vacaciones fuera de España

November 30th, 2007

Con el fin de año, nosotros empezamos a sentir más frío, sin embargo, no todo el mundo pasa por lo mismo. En el hemisferio sur, recién en esta época del año el sol está asomando y empieza la temporada de verano. Con lo cual muchas personas disfrutan del calor, y también de sus vacaciones. Por ello mientras aquí en España estamos aún trabajando hasta mediados del otro año, en otras partes descansan de lo que ha sido todo un año de trabajo.

 

Esa diferencia se puede notar porque muchas personas, en esta época optan por ir a pasar una temporada en donde el sol está más caliente, y las arenas y la playa se disfrutan más. De esa manera, quienes tienen la posibilidad, compran una casa de playa para poder pasar ahí las temporadas de mayor tránsito. Como es el fin de año –aquí y en todos lados en el mundo-  muchos de los que cuentan con una buena suma de dinero y van allá, es decir a las costas de los lugares próximos al verano en estos momentos, compran una casa. Esos lugares pueden ser las playas asiáticas, o también el caribe, u otros lugares de América de sur, en donde se disfruta de un ambiente veraniego muy cargado, como Uruguay, Argentina, Brasil.

 

La compra de una casa para vacacionar es muy común, pero lo poco usual es que se compre una casa para épocas de vacaciones en otros lugares cuando aquí estamos en una época en la cual los descansos se dan solo por las fiestas, mas no por periodos largos en los cuales se pueda disfrutar de prolongados días de descanso.  De esa manera, es interesante ver cómo algunas personas –quienes pueden costearlo- escapan del invierno, del trabajo y de la ciudad para instalarse muy cómodamente en sus casas veraniegas fuera de España, y aún fuera del hemisferio norte. Es gracioso, pues migran como las aves, hacia el sur.

 

Es así que son pocas las personas que pueden contar con un inmueble para esas situaciones en otros países, e incluso en otros continentes. Una casa para vacaciones no suele ser muy barata, y para poder contar con un lugar así en un país extranjero, seguramente las posibilidades económicas de esas personas deben ser muy buenas. Si lo contrastamos con el mercado inmobiliario español, notaremos que las diferencias son muy claras porque mientras tanto por una parte ni siquiera se tiene dinero para alquilar un apartamento en el centro de la ciudad, hay quienes pueden mantener una propiedad en España y también comprar una casa de vacaciones en un lugar lejano.

 

Bien, dejando aparte esa reflexión sobre las diferencias de adquisición de inmuebles, podemos seguir hablando de lo inusual de ese tipo de casa en otros lugares. Aunque ya casi no queda mucho por apuntar, pues es bastante notorio que es una compra algo inusual. Tan sólo decir que quienes puedan contar con una casa de vacaciones, disfrútenla, y quienes no, pues imaginen que sí la tiene y traten de pasar un buen momento en su casa.

De una casa de playa a la casa de mi suegra

November 22nd, 2007

Durante mucho tiempo se trabaja a lo largo de todo el año, y muchas de esas veces el trabajo realizado se lleva a cabo, o mejor dicho, se aguanta, tan sólo por pensar en las vacaciones. Esa época dorada en la que muchas veces nosotros, los que nos matamos casi todos los días de la semana trabajando, podemos salir y disfrutar de un buen día de sol sin la necesidad de tener que vestir un traje especial para ir a la oficina, a soportar las cuatro paredes de un encierro. Pero desgraciadamente, no todo es siempre como uno lo espera, y menos aún cuando lo que uno espera, es además con lo que ha estado soñando por mucho tiempo.

 

Durante mi época de descanso de este año, ocurrió algo que me quitó por completo la sonrisa de la boca. Todo empezó cuando terminé de planear lo que serían unas vacaciones perfectas. Cuatro semanas de descanso, frente a la playa, la arena, el sol, y el mar. Y lo mejor de todo, una casa de playa, sí una casa para vacacionar, que había costeado gracias al arduo trabajo de más de un año. Tiempo durante el cual no había comprado muchas cosas que fuesen para mí de entretenimiento, pues me había sacrificado en verdad para poder llegar a pagar el precio de alquiler de esa casa por un tiempo prudente y largo, para que yo y toda mi familia pudiéramos descansar de lo pesado que era la rutina de la ciudad durante gran parte del año.

 

Sin embargo, esto no pudo cumplirse como yo hubieses querido. Aunque todos íbamos a vacacionar, yo era el más entusiasmado, aún más que mis hijos. Bueno, unos días antes de salir mientras alistábamos las maletas, sonó le teléfono. Mi esposa respondió, al otro lado se encontraba su madre que la invitaba a pasar unos días con ella durante las vacaciones. Más que una invitación había sido casi una obligación lo que le dio, pues le dijo que habían llegado de visita unos primos a los cuales ella no veía hace mucho tiempo. Lamentablemente para mi y mis planes, mi esposa en ese momento no recordó nuestras planeadas vacaciones y le dijo que sí iría. Ya no había marcha atrás. Si cualquiera de ustedes conociera a mi suegra sabrían que no era posible decirle una cosa y luego retractarse. Estábamos perdidos. Y yo estaba hundido totalmente en la tristeza de no poder cumplir lo que añoraba.

 

Así, pasamos de alistar maletas para ir a nuestra casa de playa por unas semanas, a la casa vieja que poseían los padres de mi esposa. En verdad me daba rabia no poder llevar a cabo nuestro escape para descansar, pero las cosas no habían sido favorables en lo absoluto para que se pudiera cumplir. Ya nada quedaba por hacer, pues tan sólo las lamentaciones estaban presentes en mi cabeza. Y claro el enojo interno que no mostraba a todos los presentes en la casa en la que íbamos a pasar nuestras vacaciones. Vacaciones que no traerían nada de descanso y que tan sólo me llevarían por interminables conversaciones aburridas con los más longevos tíos de mi esposa. ¡Pero que mala suerte he tenido este año!

Niños en casa

November 13th, 2007

Tener hijos es un cambio radical para la vida de cualquier persona. Cualquier tipo de hábito que se tenía antes de ser padre o madre, y que no va acorde con esta labor social, fraternal y amorosa, simplemente debe ser descartada por completo cuando se trata de educar y de guiar a un niño, una persona que necesita de toda la atención y cuidado posible en el mundo. De esta manera toda actividad que se lleve a cabo, si uno es padre, debe tener como factor primordial el hacer lo mejor posible por cuidar integralmente al infante para que no le ocurra nada malo.

 

De este aspecto no escapa por ejemplo el tema de lo inmobiliario. Cuando uno escoge una casa para comprarla se fija en todos los elementos que representan un beneficio, o en todo caso algo positivo que aumente la posibilidad de la compra; y cuando uno tiene un niño pequeño, uno de los puntos a contar al momento de buscar la casa ideal es que esta sea segura para que el niño pueda andar con tranquilidad por varios ambientes de la casa. Es de esta manera que un punto constitutivo de la decisión de compra de un inmueble para los padres, lo representan las casas que cuentan con buenas medidas de seguridad.

 

Por ejemplo, aquellos que tiene la posibilidad de comprar una casa para vacacionar, puede que lo hagan ya sea bien en el campo o en la playa. Si se escoge esta segunda opción, las medidas de seguridad tendrían que variar respecto a este lugar, pues en la playa por lo general los riesgos existentes son otros,  e incluso se podría decir que son más que en una casa situada en el centro de una ciudad cualquiera. ¿Por qué? Pues simplemente porque la proximidad del mar, y el ambiente de mayor libertad que se puede sentir durante la época de veraneo o vacaciones en sí, puede hacer que un niño travieso traspase las medidas de seguridad tomadas y se dirija hacia lo atrayente del mar, donde si bien puede andar tan sólo en la orilla, también puede ser que le pasen muchas cosas, debido a un pequeño descuido en su cuidado.

 

Eso en cuanto a todo lo que le puede ocurrir a un niño que salga del campo del cuidado de su madre, o de quien este a su cargo en determinado momento, pero dentro de la casa también existen gran cantidad de peligros que se tiene que afrontar, lo tomacorrientes, las esquinas de las mesas y demás muebles (quien de nosotros no se ha golpeado la cabeza alguna vez corriendo dentro de nuestras casas cuando éramos niños), los escalones de las escaleras, etc. Por todo ello se ha de tener cuidado cuando se tiene un niño en casa, y además si se va a comprar una casa, se ha de tomar en cuenta la importancia que representa la seguridad para un pequeño, pues si no estamos constantemente al tanto de lo que le puede pasar, cualquier día nos podemos dar con la sorpresa de que ocurra algún incidente inesperado.

Las casas de vacaciones en las películas

October 31st, 2007

El negocio inmobiliario se ha vuelto realmente importante en los últimos años en todas las partes del mundo. A donde se voltee la mirada, hay algún inmueble en venta, o alquiler; de eso nos podemos dar cuenta todos, pero ¿quienes nos hemos dado cuenta de lo que ha significado la inmobiliaria en el cine como recurso para que surjan los argumentos o para que se puedan desarrollar una trama interesante, a partir de un motivo casi desapercibido, e inanimado?

 

Pues es cierto, a partir de un simple apartamento, una casa en una villa, o de una casa de vacaciones alquilada, se desarrollan tramas, la mayor parte de las veces de terror, en las que los protagonistas se esconden, se resguardan, o esperan a algún mal que los acecha. Así, por ejemplo, uno de los primeros ejemplos de la aparición de inmuebles en el cine, es Nosferatu, una sinfonía de terror. Filme de la época silente del cine alemán, una verdadera joya de colección, del director Friedich Wilhelm Murnau, y por ser además la primera representación  de vampiros, inspirados en Drácula, en lo que se refiere al séptimo arte. En dicha historia la compra de un inmueble, en este caso un castillo, hace que el conde bebedor de sangre salga de su ambiente para viajar a través del continente europeo para llegar donde una de sus presas.

 

Ya un poco más moderno, otro filme en el que se tiene a la casa como uno de los protagonistas es Poltergeist. La primera de estas películas, desarrollada en los años ochenta por Steven Spielberg cuenta cómo un agente inmobiliario vende, sin saberlo, todo un lote de viviendas construido sobre un cementerio de indios nativos del lugar. Claro que después estos aparecen del mismo interior de la casa, y a través de puertas y techos arremeten con toda la familia, y no acaban hasta que estos se van y la propiedad se autodestruye, como negando toda posibilidad de que alguien más tenga la idea de ir a vivir allí.

 

Hay mucho más casos con los que se puede ejemplificar el papel de los inmuebles como desarrolladores de historias. Una película más es Scream. En la primera parte de esta trilogía, podemos ver en el inicio de la película, cómo Drew Barrimore es acechada a través del teléfono por un desconocido que dice que se encuentra muy cerca de ella. Al final de esa escena, la casa representa una imagen de inseguridad en cada uno de sus ambientes, y el espectador se queda con los pelos de punta cada vez que la actriz  trata de encontrar dónde está el asesino.

 

En estas películas y en muchas otras más,  los ambientes de una casa, o un viaje a una casa recién comprada o una casa alquilada para vacaciones, son los primeros motores a partir de los cuales se mueven, por lo general, tramas macabras y de suspenso exacerbante. El negocio de la inmobiliaria se ha constituido de esta manera no sólo en una parte importante de la realidad, sino también en un recurso usado en extremo por la ficción empleada en el cine.

De una casa de vacaciones al mundo entero

October 25th, 2007

La última vez que estuve de vacaciones, fui invitado por un amigo a una casa de playa en la cual él pasaba todos los años sus vacaciones disfrutando del sol, de la arena y del mar. Y también fueron invitados otros compañeros más con los cuales estudiábamos durante todo el año en la universidad, y junto con los cuales nos rompíamos la cabeza para pasar los exámenes, por lo que durante el descanso, bien merecido teníamos ir a esa casa y descansar por un largo periodo.

 

En fin, la cuestión es que ni bien llegamos, empezamos a disfrutar de todo, pero había algo que me llamó la atención, había gran cantidad de personas que llegaban a las casas vecinas a la de los padres de mi amigo para preguntar por los precios, y de vez en cuando, pensando que estaba desocupada la casa en la que nosotros residíamos, tocaban la puerta preguntando por la forma de venta. Incluso casi siempre que llamaron a la puerta preguntando por la venta de la casa fui yo quien recibía a las personas.

 

A partir de ese momento me percaté de algo que por lo general me pasaba por desapercibido a mí, y creo que en general a todos -¿no creo que de todos los que estén leyendo esto, la mayoría pueda decirme que me equivoco?-: el mercado inmobiliario es un ente totalmente activo en todas partes. Sí, jamás me había dado cuenta de ello y ahora que notaba la preocupación de las personas por la compra de una casa para vacaciones podía notar cierta diferencia en la forma en que percibí ese tipo de transacciones. Antes siempre me pareció algo tan distante, un negocio más que nada propio solamente de las agencias inmobiliarias y de las promotoras, y que tan sólo unos pocos eran los interesados en la compra de inmuebles.

 

Sin embargo ahora tenía una visión  más amplia y más completa de lo que en realidad significaba el negocio de la compra y venta de inmobiliarios. Todo el mundo busca un lugar para vivir, por lo que en principio, todas las personas está involucradas en el tema de los inmuebles. Al menos eso pensé al inicio, luego me di cuenta que hay personas que ya tienen una casa propia, y que algunos solamente son quienes están en búsqueda de un lugar para vivir, pero que de todas maneras el mercado de demandantes de viviendas es bastante amplio dentro de la población general.

Fue así como me di cuenta que desde que yo había llegado a Madrid, hace unos 8 años, mis padres habían cambiado de apartamento tres veces. Lo cual sólo había significado para mí mudanza tras mudanza, pero ahora también podía ver que eso era parte de un inmenso mercado que todos los días movía gran cantidad de dinero y de personas alrededor de todo el país y de todo el mundo.  Quizá muchos de ustedes si estén al tanto de todo lo que pasa constantemente en el mundo de la inmobiliaria, pero no podrán decir que siempre fue así. Es más, algunos de seguro no se han dado cuenta aún de que este tipo de negocios están en todas partes y que traspasa fronteras.

De la playa a la ciudad

October 19th, 2007

Después de haber terminado la época de verano en la que la gran mayoría de persona que cuentan con la posibilidad de viajar se van a la playa, a disfrutar de las costas alrededor de distintos lugares en España, y en general de toda Europa, ya han regresado a las ciudades, éstas se llenan otra vez, por sus calles de personas que muestran cierta satisfacción de haber pasado una buena época de descanso bajo el sol y la brisa del agua, en la orilla del mar, pero también muestran la pesadez de estar en la ciudad, de tener que levantarse temprano, para ir a trabajar a sus respectivos centros de labores o para ir a estudiar, en las escuelas o en las universidades otra vez.

 

Se nota en el rostro de estas personas, durante los primeros días de la temporada, que se enfrentan otra vez a todo un largo periodo de esfuerzo, con mucho cansancio incluido, para poder realizar bien sus trabajos o tratar de pasar los cursos de la mejor manera posible. Aquellos elementos de la vida cotidiana, que se pueden considerar como la causa del estrés social en la vida atareada de los ciudadanos, han sido calmados durante su estancia en sus casas de playa, sin embargo, otra vez, en este regreso tendrán que enfrentarse a los mismos elementos, pero en una nueva temporada. El intercambio circular del tiempo hace que cada año se repitan las actividades de trabajo y posterior descanso para todos.

 

Es de esta manera que todo el mundo sabe que llegado el verano, podrán ser merecedores de unas vacaciones, aunque quizá no muy largas, disfrutando de las casas de playas, o tal vez casas de campo -para quienes opten por otra opción durante el tiempo de descanso- esos inmuebles que tienen la posibilidad de ofrecernos un respiro para alejarnos de todo lo que significa la rápida vida de la ciudad, y del trabajo, que lleva a las personas a querer escapar, por lo cual, se disfruta más aún los placeres que las vacaciones pueden ofrecer a los muy agotados trabajadores.

 

Las casa de playa, pueden ser compradas, con lo cual siempre se tendrá la oportunidad de disfrutar de un lugar seguro cada vez que el calendario este lleno de días de vacaciones para disfrutar del sol y del mar, pero sobre todo de la libertad de no tener que levantarse por las mañanas sabiendo que se tiene que pasar varias horas entre cuatro paredes. Sin embargo también hay quienes alquilan las casas de playa cada año. Ello les sirve para poder ir a algún lugar distinto cada vez que puedan, probando las posibilidades de conocer además nuevas personas con las cuales podrán disfrutar el tiempo de veraneo.

 

Las formas de pasar el verano son muy variadas. Sin embrago cuando se vuelve a la ciudad a empezar otro periodo de labores, las personas tiene el mismo matiz en el rostro. El cual combina el reflejo de haber estado bajo el sol, con una alegría de haberse sentido libres por unas semanas. De las casas de playas, a los apartamentos en la ciudad: hasta los inmuebles tiene el mismo aroma de cambio.